FICCIÓN O REALIDAD

La verdad es que últimamente parece que la realidad supere la ficción. Y muchas veces parezca que se confunda una con la otra. Y eso está pasando desde ayer 18 de marzo de 2025 con Marca publicando la noticia de la manipulación UEFA de las imágenes del penalti famoso de Julián. Y la mía,unos días antes, con mi cuento hecho realidad sobre el penalti anulado a Julián Álvarez, al Atleti y a los sueños y anhelos de miles de aficionados atléticos que nunca esperarían en todas sus vidas asistir a un espectáculo tan deprimente y delirante como el que se dio casi entrada la medianoche del 14 de marzo en un escenario universal como lo es para mí y muchos más el Wanda Metropolitano.
Mi historia empezó así. Me esperé a que terminara el espectáculo y allí estaban todos: periodistas entrenadores y algunos jugadores que habían sido convocados para la rueda de prensa y yo en el medio de todo sin saber qué hacer o que decir, que más o menos es lo mismo. Proceso per se, que comienza cuándo empiezas a echar de menos las palabras que no te vienen, o las agallas que te faltan para hablar con el corazón caliente, y sin embargo te quedas cobardemente con las medias verdades que te dicta la razón para no meterse en un charco y luego arrepentirte.
Pero hoy el cuerpo me pedía guerra y estaba dispuesto a liarla porque el espectáculo que acabábamos de presenciar era inadmisible y no apto para todos los públicos. Lanzamientos de penaltis para dilucidar vencedor de la eliminatoria de Champions entre eternos rivales Real Madrid y Atlético. Después de más de 210 minutos de juego, las espadas seguían en todo lo alto sin vencedores ni vencidos haciendo que los penalties se convirtieran en determinantes para dar el triunfo a uno u otro equipo. Eso hubiese sido lo más lógico y natural para que esa decisiva tanda de penaltis se hubiese convertido en delirio para unos y suplicio para otros. La noche ya había empezado transmitiendo algunas sorpresas, como un gol a los 30 segundos, un penalti lanzado a las nubes y otros detalles del juego que por pasar desapercibidos al ojo de los espectadores no signifiquen que no ocurrieran. La antesala del caos ya estaba predispuesta para el espectáculo por llegar en los penaltis. Y llegó y vaya que si llegó. Julián se resbaló. Julián marcó y su gol valió y dejó de valer en menos de 30 segundos ante el asombro y estupefacción de espectadores y televidentes. Nadie sabía lo que había pasado mientras los jugadores madridistas llenos de júbilo y alegría lo celebraban tirados por todo el césped metropolitano. Así acababa la noche y el caos que nadie hubiese previsto al comienzo del partido. La guerra y el caos se habían desatado después de ese fatídico penalti. Guerra de imágenes, guerra de toques, guerra de opiniones y guerra de injusticias manifiestas para un equipo ostensiblemente perjudicado. Y la UEFA sin decir ni mú hasta 24 horas después de la verdad de lo ocurrido. Y ahí y en ese entonces es cuando entro yo en acción. Esas imágenes VAR, 24 horas después, no hay quien se las trague por mucho que insistan en convencernos. Ese equipo por las razones que sean tenía que estar en la siguiente ronda y eso lo sabían hasta la saciedad los directivos UEFA y sus secuaces. Lo consiguieron, y aunque si el equipo anfitrión se hubiese clasificado para la siguiente ronda les hubiese satisfecho también, el color blanco siempre es más limpio que el rojiblanco sin duda y además le estaban dando opción a que siguiera compitiendo y posiblemente abrir su paso a la gran final para seguir creando historia europea.
Aunque todo esto viene muy a cuento, no quiero que se nos olvide a nadie, que estamos en plena rueda de prensa, 24 horas después de uno de los mayores saqueos ocurridos en el mundo del fútbol, y conmigo allí presente y dispuesto a liarla pesara a quién pesara.
Rebobino, aunque sigo en mis trece, esperando mi oportunidad.
Es el propio Gigante Rector de Fútbol, el responsable directo de adecuar y dictar el guion de todas las ruedas de prensa que se daban en esta eliminatoria al igual que en todas. En esta, la jugada del penalti de Julián y la avanzada tecnología del Video Arbitraje Revisado (VAR) que la sujetaba campaba a sus anchas por todo el ambiente de la sala de prensa de la sede central UEFA. Extrañaba y mucho la pantalla gigante que se había colocado por detrás y a la derecha de la mesa de presentación de los deportistas conferenciantes. Nadie ni nada podía evitar su presencia y sus imágenes. Eran las mismas y repetidas hasta la saciedad y de ello, el Gigante Rector de Fútbol también era responsable. Los allí presentes no sabíamos nada de lo que estaba pasando. ¿A cuento de qué venía todo esto? Estaba claro que querían tener la última palabra en el enrevesado y polémico penalti de Julián y querían convencer al mundo entero que el jugador lo había golpeado dos veces y las imágenes y tomas eran convincentes. Para ellos, estaba clarísimo que el árbitro y el Var habían tomado la decisión correcta y el penalti bien anulado. En la mente y en el interés de los mandatarios del Gigante Rector de Fútbol queda instalada la verdad, su verdad y tema zanjado de forma definitiva. Aunque las sorpresas como en el césped también se pueden dar en salas de prensa. Entonces ¿porqué incidir en rueda de prensa para hacer prevalecer su verdad?
Lo mejor o lo peor, según se mire, de esta rueda de prensa estaba por llegar y yo en medio de todo y dispuesto a actuar. Yo no sabía nada y me quedé más que sorprendido cuando vi la gran pantalla invadiendo la inmensidad de la sala. ¿Y esto para qué? Me dije. Mi profesión como Técnico Superior Especializado en Imágenes y Sonido por la Universidad de Boston me habían permitido llegar hasta el Gigante Rector del Fútbol y desde 2022 me convertí en su máximo responsable en todo lo referente al VAR y demás tecnologías. Yo sí sabía, lo que sus dirigentes me habían encargado la noche anterior, pero de lo qué se cocía hoy en la sala de prensa no tenía ni idea ni por dónde iban los tiros. Así que atento, me quedé esperando acontecimientos que no tardaron en llegar. Empezó la rueda de prensa y el primero en tomar la palabra fue el representante oficial del Gigante Rector. “Buenos días a todos y todas aquí presentes. El motivo de mi presencia hoy aquí, al igual que el de la gran Pantalla Gigante, es mostrarles a ustedes y al mundo entero, imágenes inéditas sobre esa jugada tan polémica del penalti que decidió el partido y el resultado. Son inéditas y solo estuvieron disponibles, en estricta exclusividad, para los árbitros del VAR. Nadie más pudo verlas durante el partido y por eso fue el VAR, también exclusivamente, el que decidió que fuera anulada, aunque siempre el árbitro de campo tiene la última palabra y en este caso se dejó llevar por la decisión del VAR. Ahora las enseñamos para que se sepa la transparencia que transmiten las imágenes.”
Mis oídos no daban crédito a lo que escuchaban y el estómago, los nervios y todo lo que se pudiera remover dentro de mi organismo, empezó a entrar en ebullición.¿Cómo podían tener tanta caradura?
Yo sabía lo que me habían encargado los mandatarios la noche anterior y también durante el partido en ese mismo minuto cuando anularon el gol. Mi organismo presagiaba lo peor y por eso me había despertado esa misma mañana muy intranquilo y con muchas ganas de liarla. La pantalla gigante en la sala de prensa fue la gota que colmó el vaso. Me cocía el corazón por dentro, yo sabía lo que había hecho el día anterior, y aunque arrepentido lo hice siendo consciente de su extrema gravedad y consecuencias. Me sentí derrotado y apesadumbrado y no podía admitir que me lo restregaran por la cara tan indecentemente en rueda de prensa. Me afectaban a mi, más que a nadie. Gracias a Dios y a mi desconfianza sobre sus intenciones, me había arrastrado a cubrirme las espaldas, por si las moscas, con unas buenas copias de seguridad. El representante del Gigante Rector siguió con su alocución inventada, y mientras, yo con el cuchillo en la boca, dispuesto a lo que fuera. “Ahora verán que Julián toca la pelota 2 veces para enviarla al fondo de las mallas. Penalti ilegal, no gol decisión correcta y resultado correcto el determinado por VAR y árbitro y se acabó la polémica. Espero puedan apreciar la verdad que muestran las imágenes. Vean y escriban al respecto”.
Así acabó su discursito, se mostraron las imágenes varias veces. Nadie rechistó, pero para mí la suerte estaba echada y la batalla no había hecho nada más que comenzar. Yo no me podía quedar quieto por muy grande que fuera el Gigante Rector del Fútbol. Yo y la verdad de los hechos debían prevalecer por encima de los todopoderosos. Mucho miedo si, pero copias de seguridad, fechas y horas de la manipulación me avalaban y me empujaban sin VAR a la victoria. Esperé a que se apagara el ronroneo de la sala, una vez que se terminaran de ver las imágenes y sus repeticiones y el discurso del oficial. Habían transcurrido entre 30 y 40 minutos, se había instalado el silencio en la sala, nadie decía nada y de repente yo me levanté de mi silla, montada al lado de los conferenciantes, y me dirigí a todos los presentes. Lo primero que se oyó de mi boca fue:”Estas imágenes han sido manipuladas” El ronroneo se convirtió en bomba y yo en responsable de explosivos. Me convertí en centro de atención y todos, periodistas y corresponsales, empezaron a comerme a preguntas. La tensión saltó por los aires chocando violentamente contra mi silencio posterior. El representante oficial intentó y consiguió imponer el orden, se calmaron los nervios y volví a tomar la palabra: “Ayer vinieron a mi despacho me encargaron manipular la posición del pie del jugador y del balón y accedí a ello para demostrarles lo granujas y falsos que son. Aquí estoy para lo que quieran”. Me acosaron y me inundaron a preguntas. No contesté a ninguna. Abandoné la sala escoltado. Ya había hablado antes con mis abogados pero el mundo del fútbol ya no volvió a ser lo mismo para nadie. Esto es lo que las nuevas tecnologías aportan al increíble y manipulado espectáculo mundial del fútbol. Me arrepentí de lo que hice, pero no de las consecuencias que puedan traer. En los partidos siguientes de la Champions se volvieron a ver nuevas imágenes del VAR muy sospechosas, aunque para esas nunca más me volvieron a llamar. Continuará…

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