Luca

Le conocí con 17 años en un amistoso contra España en Ginebra antes del mundial de Alemania en 2006. Me sorprendió entonces y desde aquel partido no ha dejado de sorprenderme gratamente.

Su calidad es exquisita y su golpeo con el exterior de su pie derecho es de ejecución clínica. Dónde pone el ojo allí va la bola con ese majestuoso toque de mago.

Muchísimas gracias, Luca, Luca Modric, por tus regalos de fútbol y de valor infinito.

 

Arrastrados

¿Por qué muchos de nosotros nos quedamos parados o nos movemos hacia atrás, cuándo el mundo y la vida nos arrastran y empujan hacia delante sin remedio?

A eso lo llamamos vivir, o tal vez sería más justo referirse a ello cómo “malvivir” ¿Y tú qué piensas?

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