https://libros.cc/autor/Anselmo-Vicioso-Aragon%C3%A9s.htm
Dibujo
de un banco de flores
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¿Para
qué son todas esas llaves? Pregunta el chaval.
¿Qué
llaves? dice el abuelo.
Los
ojos del abuelo se muestran extrañamente vacíos. Ahora se golpea las sienes en
frustración y el chaval abre su boca para decir algo, pero se calla cuando ve
eso del abuelo, se sienta tranquilamente y hace lo que su abuelo le había
enseñado a hacer en caso de que se perdiera: Otea a tus alrededores, busca
marcas visibles y significativas, y pistas claras.
El
banco está rodeado de árboles porque al abuelo le encantan los árboles porque a
los árboles no les importa nada los pensamientos de los humanos.
Hay
siluetas de pájaros que se elevan por encima de ellos se esparcen por los
cielos y descansan tranquilos con los vientos. Un dragón verde y somnoliento
cruza la plazuela. Un pingüino con pequeñas huellas de color chocolate en su
estómago duerme en un rincón. Un búho de un solo ojo se sienta al lado del
pingüino. Noah reconoce a los dos porque solían ser suyos. El abuelo le regaló ese
dragón recién nacido.
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Dibujo
de una planta
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La
abuela le dijo al abuelo que no era apropiado regalar dragones de juguete a
recién nacidos y el abuelo contestó que él no quería un nieto que fuera como
los demás. La gente pasea por la plazuela, aunque se ven borrosas y cuando el
chaval intenta enfocar sus contornos se van de sus ojos igual que la luz a
través de las persianas venecianas. Uno de ellos se para y saluda desde lejos
al abuelo y este le devuelve el saludo intentando mostrarse con confianza.
¿Quién
es ese? Pregunta el chaval.
- Ese
es, no, no, no puedo acordarme. No Noah, ha pasado tanto tiempo- Noah se calla,
duda y busca algo en sus bolsillos.
- No
me has dado un mapa ni un compás hoy, nada que me pueda ayudar, no sé cómo
quieres que encuentre el camino de regreso a casa, abuelo- susurra Noa.
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El abuelo empieza a llorar en bajito y sin
lágrimas para que el nieto no se dé cuenta. -Es difícil de explicar Noah, Noah,
es increíblemente, increíblemente difícil explicarlo-
La chica está de pie enfrente de él y huele a jacintos
como nunca hubiese olido en otro sitio Su pelo es viejo pero el viento sobre él,
nuevo. Todavía recuerda cómo se sintió al enamorarse. Ese es el último recuerdo
que se le escapa, enamorarse de ella significó no tener más espacio en su
propio cuerpo. Por eso es por lo que él bailó.
-Tuvimos
muy poco tiempo- dijo.
Ella
sacudió su cabeza:
-Tuvimos
una eternidad con hijos y nietos-
-Solo te tuve por un abrir y cerrar de ojos-
dijo él.
Ella le besa su muñeca con su barbilla descansando
en sus dedos.
Pasean
lentamente a largo del camino que él piensa que ha paseado antes sin acordarse
a dónde lleva ese camino.
Su
mano está vendada alrededor de la de ella y tienen 16 años otra vez, no
tiemblan los dedos, no duelen los corazones, su pecho le dice que puede correr
hasta el horizonte, aunque su aliento pasa de largo y sus pulmones no le
obedecen ya como antes.
Ella se para, esperan pacientemente debajo del
peso de su brazo y ahora ella es vieja igual que el día antes de que la dejara.
Él la susurra junto a su párpado:
- No
sé cómo explicárselo a Noah-
- Yo sí sé- dice ella, mientras su aliento sopla
contra el cuello del abuelo.
- Es
tan grande ahora, ojalá pudieras verle- Lo sé, lo sé.
- Te echo
de menos, mi amor-
- Todavía
estoy contigo, querido difícil tú-
-Pero
ahora, solo en mis recuerdos, solo aquí-
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- Eso
no importa. Eso fue siempre mi parte favorita sobre ti. He llenado la plazuela
y se ha hecho más pequeña de noche otra vez.
- Lo
sé, lo sé-
Mientras
se limpia la frente con un suave pañuelo, haciendo pequeños círculos rojos, cayendo
sobre el material de su vestimenta-
Ella
le grita: - Estás sangrando. Ten cuidado cuando montes en el barco- Él cierra los ojos.
- ¿Qué
le digo a Noah? Cómo le voy a explicar que voy a dejarle incluso antes de que
yo muera-
Ella toma su mandíbula en sus manos y la besa.
- Querido
marido difícil, debes explicar esto a nuestro nieto, igual que siempre le has
explicado todo a él, como si él fuera más inteligente que tú.-
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Él la
sujeta cerca, sabe que la lluvia llegaría pronto.
Noah ve cómo el abuelo se siente avergonzado en
el momento que dice: -es difícil de explicar- porque el abuelo nunca le dice
eso a Noah. Todos los otros adultos también lo dicen. El padre de Noah lo hace
cada día, pero no su abuelo.
- No
quiero decir que sea difícil para ti entenderlo, Noah Noah.
- Quiero
decir que es difícil para mí entenderlo- se disculpa el hombre viejo.
- Estás
sangrando- grita el chaval.
Los
dedos del abuelo buscan a ciegas a través de su frente, una única gota de
sangre que la recorre por el borde de un profundo tajo en su piel, justo por
encima de su ceja. allí desafiando las leyes de la gravedad. Finalmente cae en
la camisa del abuelo, sumándose ya a otras dos gotas, convirtiéndose
inmediatamente en un mismo proceso parecido a cuando los niños saltan al mar
desde el embarcadero y hay uno que tiene que ser el más valiente por ser el
primero antes de que los otros le sigan.
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-Sí, sí, supongo que lo soy y acabo de haberme
caído-
El
abuelo replica como si hubiera sido también uno de sus pensamientos, pero no
hay ningún pensamiento silencioso, aquí.
Los
ojos del chaval se agrandan.
-Espera abuelo te has caído en el barco, ahora
me acuerdo, así es como te has dañado- Grité llamando al padre.
¿Padre?
repite el abuelo.
-Sí,
no tengas miedo, abuelo. Padre viene a por nosotros rápido- Noah promete al
abuelo mientras acaricia su antebrazo tranquilizándole y mostrando una
experiencia superior a la que se espera de un chaval de su edad.
Las
pupilas del abuelo rebotan, nerviosamente, haciendo que la firmeza del chaval
continúe.
-Te
acuerdas de lo que tú siempre me decías cuando íbamos a pescar en la isla y
dormíamos en la tienda de campaña: no pasa nada con tener un poco de miedo,
decías porque si mojas los pantalones harás que los osos se mantengan alejados
de nosotros-
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El
abuelo parpadea fijamente, aunque las frases de Noah se han ido haciendo más
borrosas mientras al hombre viejo asiente varias veces aclarando sus ojos:
- Sí,
sí, sí lo dije, Noah Noah. Ah verdad cuando estábamos pescando.
¡Oh,
querido Noah Noah!
¡Has
crecido tanto y tan grande!
¿Cómo
te va en la escuela?
Noah tranquiliza
su voz intentando tragarse el temblor de sus cuerdas vocales al tiempo que su
corazón palpita alarmado.
- Está
bien, soy de los 10 primeros en matemáticas y estate tranquilo abuelo, papá va
a venir pronto a recogernos-
La mano del abuelo descansa sobre el hombro
del chaval.
-Eso
está bien, Noahnoah. Muy bien, las matemáticas siempre te llevarán de regreso a
casa-
El chaval se halla aterrorizado ahora, aunque
sabe que es mejor que el abuelo no lo sienta.
Noah empieza
a cantar: -Tres punto uno cuatro uno-
El
abuelo responde inmediatamente: -Cinco nueve dos-
-Seis
cinco tres- replica el chaval.
-
Cinco ocho nueve- dice el abuelo y se ríe.
Es un
dibujo de la barca con el abuelo y el nieto pescando.
Ese es
otro de los juegos favoritos del abuelo recitar los decimales del número Pi, la
constante matemática que es la clave para calcular el tamaño de un círculo. Al
abuelo le encanta la magia de ello esos números clave que descifran los
secretos y nos abren el universo entero a nosotros. Él se sabe más de 200 de
esos decimales de memoria. El récord del chaval son la mitad. El abuelo siempre
dice que los años venideros permitirán que se encuentren en el medio cuando los
pensamientos del nieto se expandan y los del abuelo se contraigan.
-Siete- dice el chaval.
-Nueve- susurra el abuelo.
El chaval se aprieta la palma y el abuelo se
da cuenta de que el nieto tiene miedo y le dice:
¿Te he
dicho alguna vez de la vez que fui al médico, Noah Noah? y le dije:
-
Doctor, doctor me he roto el brazo por dos sitios y el médico me dijo entonces
recomiendo que dejes de ir a ese sitio-
El chaval entonces parpadea y las cosas se
vuelven cada vez más borrosas.
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-Tú me
has contado eso antes, abuelo. Es tu chiste favorito-
¡Oh!
el abuelo suspira un tanto avergonzado.
La
plazuela es un círculo perfecto. El viento azota por las copas de los árboles;
las hojas se mueven en cientos dialectos de verde; Al abuelo siempre le ha
encantado esta época del año. Vientos cálidos, vagando por los brazos de los
jacintos y pequeñas gotas de sangre secas en su frente. Noa mantiene sus dedos
allí y pregunta:
¿Dónde
estamos abuelo?
¿Por
qué mis animales de juguete están aquí en la plazuela?
¿Qué
pasó cuando te caíste en la barca?
Entonces
las lágrimas del abuelo abandonan sus pestañas.
-Estamos
en mi cerebro, Noah Noah y ha empequeñecido de noche otra vez.
Ted y
su padre están en el jardín. Huele a jacintos.
¿Qué tal la escuela? el padre pregunta
bruscamente.
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Él
siempre pregunta lo mismo y Ted nunca puede encontrar la respuesta correcta. Al
padre le gustan los números y al chaval le gustan las letras; ambas son lenguas
diferentes.
- He sacado
muy buenas notas por mi ensayo- dice el chaval.
¿Y las
matemáticas?
¿Cómo vas con las matemáticas?
¿Cómo crees que las palabras te ayudarán a
guiarte a casa si te pierdes en el bosque? Refunfuña el padre.
El chaval no responde no entiende de números o
quizás los números no le entienden a él. Nunca se han mirado a los ojos directamente,
el padre y el chaval.
El padre, un hombre todavía joven se agacha
para quitar las malas hierbas de la camada de flores. Cuando se incorpora de
pie es ya de noche, aunque juraría que solo un momento acababa de pasar.
-Tres
punto uno cuatro uno- Murmura, aunque su voz no suena nunca más como la suya de
siempre.
¿Padre?
dice la voz del hijo, aunque ahora sonando diferente y más profunda.
- Tres punto uno cuatro uno. Es tu juego
favorito- Clama el padre.
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-No-
replica el hijo.
-Era
el tuyo- empieza el padre, aunque el aire traiciona sus palabras.
-Estás
sangrando, padre- dice el chaval.
El
padre guiña el ojo al chaval varias veces sacudiéndose la cabeza y mientras
sonríe exageradamente:
¡Ah! Es
tan solo un rasguñito.
¿Te he
contado alguna vez acerca de cuando fui al médico y le dije? -Doctor, doctor me
he roto el brazo-
El chaval se calla.
-Padre
estás sangrando- El chaval repite pacientemente yo dije me he roto el brazo. -No
espera, yo dije no puedo acordarme es mi chiste favorito-
Ted es mi chiste favorito deja de meterte
conmigo. A ver si puedo contar mi maldito chiste favorito.
El chaval
le coge las manos cuidadosamente, aunque ahora son pequeñas. Las del chaval parecen
palas en comparación.
¿De
quién son estas manos? Pregunta el hombre viejo.
-Son
mías- replica Ted.
El
padre sacude su cabeza, la sangre recorre su frente y el enojo llena sus ojos.
¿Dónde
está mi chaval?
¿Dónde
está mi pequeño chaval?
-Contéstame-
-Siéntate
un minuto, padre- Le ruega Ted.
Las pupilas del padre cazan el polvo de
alrededor de las copas de los árboles.
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Intenta gritar, pero no se acuerda de cómo
hacerlo. Su garganta solo le dará para un pequeño silbido.
¿Cómo te va en la escuela, Ted?
¿Qué
tal vas en matemáticas?
Las
matemáticas siempre te guiarán a casa….
-Padre,
necesita sentarse, estás sangrando- Le ruega el hijo.
Él lleva una barba que se eriza debajo de la
palma del padre cuando toca las mejillas del chaval.
¿Qué
ha pasado? susurra el padre.
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-Te
has caído en la barca, padre. Te dije que no salieras en barca, es peligroso
especialmente cuando llevas a No____.
Los
ojos del padre se agrandan e interrumpe excitadamente.
¿Ted,
eres tú?
¡Has
cambiado mucho! ¿Qué tal la escuela?
Ted
respira lentamente y habla claramente:
-Yo ya
no voy a la escuela más; soy un adulto ahora-
¿Cómo
fue tu ensayo?
-Padre siéntate ahora por favor, siéntate-
-Pareces
con miedo, Ted. ¿Por qué tienes miedo?
Y CADA MAÑANA EL CAMINO A CASA SE HACE MÁS LARGO Y MÁS LARGO
Autor original Fredrik Backman
Esta es la transcripción en español de la traducción en voz hecha por Anselmo Vicioso Aragonés
Introducción
Cuando uno tiene que enrollarse, pues
cada uno se enrolla como puede y yo pues me estoy enrollando, he visto un libro
en inglés que me gustaba y que no es muy largo y entonces una mañana como hace
dos días me propuse traducirlo al español, pero a través de la voz así que dios nos coja confesados y yo os voy traduciendo este libro poco a poco. Espero
que os guste de la misma forma que a mí me ha gustado mucho ir traduciéndolo
poco a poco en el papel para luego llevarlo llevarlo a la voz. Anselmo
Contraportada
No es esa la mejor de las edades de la vida, un
hombre viejo piensa mientras mira a su nieto cuando el niño es lo
suficientemente maduro para saber cómo el mundo funciona, aunque también todavía
es lo suficientemente joven para resistirse a aceptarlo tal como es.
El abuelo y Noa están sentados en un banco en una plazuela que sigue haciéndose más pequeña cada día. La plazuela es extraña y familiar al mismo tiempo y lleva el aroma dulce de los Jacintos, que a la abuela le encantaban cultivar en su jardín. Mientras esperan juntos se cuentan chistes y hablan sobre su amor compartido por las matemáticas El abuelo recuerda cómo fue cuando se enamoró de su esposa y también cómo fue cuando la perdió. Ella es tan real ahora como el primer día que la conoció aunque teme el día que no sea capaz de recordarla. Este espacio tan peculiar que se va convirtiendo con el tiempo más difuso y confuso es donde ellos aprendieron a despedirse con el aroma de los Jacintos en el aire sin temor a nada.
Frederic
Backman nos entrega un exquisito retrato cambiante de la lucha del hombre
mayor, intentando agarrarse a sus recuerdos más entrañables y a los esfuerzos
familiares para cuidar de él, aunque deban mostrar una forma de dejarle ir. Este pequeño libro con su gran mensaje será
recordado como un verdadero tesoro para las generaciones futuras
Prólogo,
Estimado lector uno de mis ídolos dijo una vez que la peor parte de hacerse viejo es que no tienes nuevas ideas nunca más, esas palabras nunca se me han escapado desde que las escuché por primera vez, porque eso sería mi gran miedo que la imaginación se me vaya antes que mi propio cuerpo
Creo que no estoy solo en esto, los humanos somos una extraña raza en la manera que nuestro miedo a hacernos viejos es más fuerte que nuestro miedo a la muerte.
Esta es una historia sobre mis memorias y cómo dejarse ir. Es una carta de amor y una lenta despedida entre un hombre y su nieto y entre un padre y su hijo. Nunca mi intención fue que tú la leyeras. Para ser honesto la escribí porque quería ordenar mis propios pensamientos y yo soy la clase de persona que necesita ver lo que pienso en el papel para ver qué tiene sentido.
Sin embargo se convirtió en una pequeña historia de cómo voy desenvolviéndome con la lenta pérdida de las mentes más brillantes que conozco y también cómo echo de menos a alguien que todavía está aquí y cómo querría explicárselo todo a mis hijos.
Lo dejé ir ahora, por lo que esto significa para mí. Es acerca del miedo y el amor y como parecen que van juntos de la mano la mayoría de las veces.
Sobre todo tiene que ver sobre el tiempo mientras todavía lo tenemos. Gracias por hacer esta historia tuya.
Fredrick Backman
No soy ni creyente ni nada que se lo parezca, pero si me gusta moverme por la vida a través de las buenas sensaciones y las buenas vibraciones. Recién llegado a casa después de una jornada educativa enseñando, que me hace levantarme a las cinco de la mañana
y estar todo el día activo para que más de 100 alumnos( 111 concretamente)y alumnas de entre 14 y 17 años, no solo que no se me vayan de las manos, sino que deba sujetarlos física y anímicamente para que también aprendan y se den cuentan de que en la vida nadie te regala nada a no ser que puedan obtener algo a cambio de ti. Y la verdad es qué hay mucho a cambio para robarles a las generaciones futuras. Para eso mismo van al cole para que no se dejen robar nada.
El caso que nos ocupa aquí, es el de las sensaciones y vibraciones, y recién llegado a casa después del trabajo, me cambio de ropa, me sirvo un vaso de jugo de uva hecho de alcohol, y me pongo a preparar una cena que me pueda durar un par de días hasta que Sandra, mi esposa, regrese de Los Ángeles.
Estoy solo nadie me dice nada y me inclino por un puré mezcla de todo( patata,zanahoria, cebolla,perejil,pollo asado,especias, sal, aceite de oliva) y todo lo que se me ocurra y me sepa bien a priori para hacer el puré.
El invierno por mi pueblo ha sido muy largo y durísimo con nevadas y heladas de casi 20 bajo cero y entremedias el ómicron para celebrar bien el fin de año y el principio del siguiente en el que estamos. Abierta la botella de Jumilla, me lleno el chato de vino hasta la bandera, y mientras, lo dejo posar cómodamente entre mis dedos, me lanzo a por los aperitivos de queso que he preparado, y empiezo a preocuparme por el estado oculto de mis sensaciones y vibraciones. Estoy solo en casa, pero no quiero que se me note, sería muy aburrido todo entonces.
Un invierno muy duro y unas sensaciones nunca aptas para largos recorridos quieren instalarse dentro del clima caliente que muchas veces invade nuestras cabezas, aunque ahora solo hablo por la mía. Estoy abierto a todo lo que me venga y por eso me da por abrir todas las puertas y ventanas de mis dos viviendas preferidas: la física y la mental. Las abro, ambas de par en par, y la brisa que me recorre el cuerpo y de paso tal vez el alma también, es sobrecogedora. Me dejo invadir de aires y brisas impredecibles, y mientras el horno sigue cocinando esa cena que será una cena, mi cena, llena de sensaciones vitales. Me dejo atravesar por esa brisa imaginaria y fantástica que ha comenzado a inundar mi casa de arriba a bajo. El olor del horno vital de todas las cenas me empuja hasta el centro físico de todas las corrientes, mi ropa se infla de aire como si quisiera llevarme volando por toda mi casa. Me agarro a algunos barrotes del pasamanos de la escalera para no estrellarme contra ningún mueble. He resistido mejor de lo que pensaba y ya con los pies bien sujetos al suelo de madera de mi centenaria vivienda, me quedo sentado con las puertas todavía de par en par en un acto pseudo ritual de haber querido invitar a todas las brisas del mundo a que pasaran a cenar conmigo en una velada tan especial de sensaciones que me pudieran alejar de todo indicio de soledad.Dicho y hecho y sin ninguna muestra de arrepentimiento por ninguna
de las dos partes. Ni los aires estaban por saltar, ni yo por negarme a la invasión de mi intimidad hecha cena.
El olor fresco del guiso en la olla encima de los fuegos me insinúa que está lista. Apago los fuegos y las brisas que los insuflan desde fuera hacia dentro. Cierro puertas y ventanas en un acto reflejo que me transmite una encerrada sensación de compañía, confirmándome que la soledad no es cosa de uno sino cosa de unas cuántas sensaciones que uno debe dejar que le invadan.
Invadido y en espera de mi puré, de mi Jumilla y de toda una velada de grandes sensaciones por llegar, celebro todo lo que puedo, hasta que de golpe y porrazo, una inesperada sensación de sueño me encierra y me introduce, sin querer, en otro mundo subconsciente de de infinitas imágenes y fantasías. Allí me quedaré, y allí estoy, postrado en la cama viviendo lo real y ficticio de mi existencia entre aires, corrientes, cenas y sensaciones. Nadie entenderá lo que les cuento y sólo yo seré dueño de esa singularísima soledad de compañía.
Sonarán de nuevo las cinco de la mañana , del día siguiente que es hoy. Sonará de nuevo el jolgorio escolar de esos 111 jabatos y jabatas de alumnos que me esperan como cada día. Les abriré el abanico de sensaciones que conformaron mi noche de ayer. Les miraré a la cara esperando que se den cuenta de que las sensaciones y vibraciones las llevamos todos dentro de uno mismo. También les diré que es deber de cada uno crear espacios y tiempos para ir descubriéndolas una a una mientras duren. Yo soy su maestro y les cuento esto, me miran, o más bien, les miro yo a ellos, a sus ojos intentando desenmascarar el enigma inocente de sus miradas. Una nueva sensación de incredulidad se abrirá entre nuestros dos bandos. Yo su maestro tal vez confundiéndoles y ellos a mi confundiéndome incluso más porque nada de lo que les contaba lo entendían y tampoco, supongo que les interesara mucho. Viven en un mundo tan extraño de otras sensaciones y estímulos, que no sé si serán capaces de entender las mías y los míos.
De todas formas, mañana que ya es hoy, reclamaré su atención y les contaré mi experiencia de la noche anterior, pero en ese entonces, que es ayer,
la olla que todavía sigue calentándose en el fuego profundo de mis sensaciones, empezó a chirriar sonidos extraños, pidiendo mi atención, cuando llegué hasta ella, el tupido velo, hecho fondo, que cubría mis viviendas se había transformado. No había puré, pero si guiso.
El fuego y el sueño habían contribuido grandemente a esa tremenda transformación: de puré a guiso o de soledad a compañía. Todo un menú encubierto de posibles e infinitas sensaciones que no acaban con una sola cena o muchas cenas que nos esperan cada vez que abrimos nuestras dos viviendas de par en par y dejamos que todo tipo de brisas nos invadan.
El vacío del fútbol
Muy bien enfocado el vacío del fútbol que aparenta que llena,
pero que en realidad vacía al individuo de la libertad que no dan ni el dinero
ni la fama. Redescubrirse a uno mismo, ya sea a los 20, a los 30 o a los 60, es
siempre enfrentarse a los sacrificios que exige sentirse libre con más o menos
dosis de fama y dinero.
La educación del
futbolista debe comenzar al inicio de su carrera profesional y no al final
cuándo ya no se ve otra salida para desengancharse de la droga de los deportes
de élite.
Bueno es, el programa que mencionas y que sirve para mucho y
para muchos exfutbolistas, sin olvidarnos que, aunque muy necesarios, van
dirigidos para un sector privilegiado, cuándo deberían también existir para
todos los miembros de la sociedad.
Bueno, eso es harina
de otro costal. Quedémonos con la libertad para luchar cada uno o una con todas
sus fuerzas para conseguirla y seguramente se nos pasará la vida en ello.
FICCIÓN O REALIDAD
La verdad es que últimamente parece que la realidad supere la ficción. Y muchas veces parezca que se confunda una con la otra. Y eso está pasando desde ayer 18 de marzo de 2025 con Marca publicando la noticia de la manipulación UEFA de las imágenes del penalti famoso de Julián. Y la mía,unos días antes, con mi cuento hecho realidad sobre el penalti anulado a Julián Álvarez, al Atleti y a los sueños y anhelos de miles de aficionados atléticos que nunca esperarían en todas sus vidas asistir a un espectáculo tan deprimente y delirante como el que se dio casi entrada la medianoche del 14 de marzo en un escenario universal como lo es para mí y muchos más el Wanda Metropolitano.
Mi historia empezó así. Me esperé a que terminara el espectáculo y allí estaban todos: periodistas entrenadores y algunos jugadores que habían sido convocados para la rueda de prensa y yo en el medio de todo sin saber qué hacer o que decir, que más o menos es lo mismo. Proceso per se, que comienza cuándo empiezas a echar de menos las palabras que no te vienen, o las agallas que te faltan para hablar con el corazón caliente, y sin embargo te quedas cobardemente con las medias verdades que te dicta la razón para no meterse en un charco y luego arrepentirte.
Pero hoy el cuerpo me pedía guerra y estaba dispuesto a liarla porque el espectáculo que acabábamos de presenciar era inadmisible y no apto para todos los públicos. Lanzamientos de penaltis para dilucidar vencedor de la eliminatoria de Champions entre eternos rivales Real Madrid y Atlético. Después de más de 210 minutos de juego, las espadas seguían en todo lo alto sin vencedores ni vencidos haciendo que los penalties se convirtieran en determinantes para dar el triunfo a uno u otro equipo. Eso hubiese sido lo más lógico y natural para que esa decisiva tanda de penaltis se hubiese convertido en delirio para unos y suplicio para otros. La noche ya había empezado transmitiendo algunas sorpresas, como un gol a los 30 segundos, un penalti lanzado a las nubes y otros detalles del juego que por pasar desapercibidos al ojo de los espectadores no signifiquen que no ocurrieran. La antesala del caos ya estaba predispuesta para el espectáculo por llegar en los penaltis. Y llegó y vaya que si llegó. Julián se resbaló. Julián marcó y su gol valió y dejó de valer en menos de 30 segundos ante el asombro y estupefacción de espectadores y televidentes. Nadie sabía lo que había pasado mientras los jugadores madridistas llenos de júbilo y alegría lo celebraban tirados por todo el césped metropolitano. Así acababa la noche y el caos que nadie hubiese previsto al comienzo del partido. La guerra y el caos se habían desatado después de ese fatídico penalti. Guerra de imágenes, guerra de toques, guerra de opiniones y guerra de injusticias manifiestas para un equipo ostensiblemente perjudicado. Y la UEFA sin decir ni mú hasta 24 horas después de la verdad de lo ocurrido. Y ahí y en ese entonces es cuando entro yo en acción. Esas imágenes VAR, 24 horas después, no hay quien se las trague por mucho que insistan en convencernos. Ese equipo por las razones que sean tenía que estar en la siguiente ronda y eso lo sabían hasta la saciedad los directivos UEFA y sus secuaces. Lo consiguieron, y aunque si el equipo anfitrión se hubiese clasificado para la siguiente ronda les hubiese satisfecho también, el color blanco siempre es más limpio que el rojiblanco sin duda y además le estaban dando opción a que siguiera compitiendo y posiblemente abrir su paso a la gran final para seguir creando historia europea.
Aunque todo esto viene muy a cuento, no quiero que se nos olvide a nadie, que estamos en plena rueda de prensa, 24 horas después de uno de los mayores saqueos ocurridos en el mundo del fútbol, y conmigo allí presente y dispuesto a liarla pesara a quién pesara.
Rebobino, aunque sigo en mis trece, esperando mi oportunidad.
Es el propio Gigante Rector de Fútbol, el responsable directo de adecuar y dictar el guion de todas las ruedas de prensa que se daban en esta eliminatoria al igual que en todas. En esta, la jugada del penalti de Julián y la avanzada tecnología del Video Arbitraje Revisado (VAR) que la sujetaba campaba a sus anchas por todo el ambiente de la sala de prensa de la sede central UEFA. Extrañaba y mucho la pantalla gigante que se había colocado por detrás y a la derecha de la mesa de presentación de los deportistas conferenciantes. Nadie ni nada podía evitar su presencia y sus imágenes. Eran las mismas y repetidas hasta la saciedad y de ello, el Gigante Rector de Fútbol también era responsable. Los allí presentes no sabíamos nada de lo que estaba pasando. ¿A cuento de qué venía todo esto? Estaba claro que querían tener la última palabra en el enrevesado y polémico penalti de Julián y querían convencer al mundo entero que el jugador lo había golpeado dos veces y las imágenes y tomas eran convincentes. Para ellos, estaba clarísimo que el árbitro y el Var habían tomado la decisión correcta y el penalti bien anulado. En la mente y en el interés de los mandatarios del Gigante Rector de Fútbol queda instalada la verdad, su verdad y tema zanjado de forma definitiva. Aunque las sorpresas como en el césped también se pueden dar en salas de prensa. Entonces ¿porqué incidir en rueda de prensa para hacer prevalecer su verdad?
Lo mejor o lo peor, según se mire, de esta rueda de prensa estaba por llegar y yo en medio de todo y dispuesto a actuar. Yo no sabía nada y me quedé más que sorprendido cuando vi la gran pantalla invadiendo la inmensidad de la sala. ¿Y esto para qué? Me dije. Mi profesión como Técnico Superior Especializado en Imágenes y Sonido por la Universidad de Boston me habían permitido llegar hasta el Gigante Rector del Fútbol y desde 2022 me convertí en su máximo responsable en todo lo referente al VAR y demás tecnologías. Yo sí sabía, lo que sus dirigentes me habían encargado la noche anterior, pero de lo qué se cocía hoy en la sala de prensa no tenía ni idea ni por dónde iban los tiros. Así que atento, me quedé esperando acontecimientos que no tardaron en llegar. Empezó la rueda de prensa y el primero en tomar la palabra fue el representante oficial del Gigante Rector. “Buenos días a todos y todas aquí presentes. El motivo de mi presencia hoy aquí, al igual que el de la gran Pantalla Gigante, es mostrarles a ustedes y al mundo entero, imágenes inéditas sobre esa jugada tan polémica del penalti que decidió el partido y el resultado. Son inéditas y solo estuvieron disponibles, en estricta exclusividad, para los árbitros del VAR. Nadie más pudo verlas durante el partido y por eso fue el VAR, también exclusivamente, el que decidió que fuera anulada, aunque siempre el árbitro de campo tiene la última palabra y en este caso se dejó llevar por la decisión del VAR. Ahora las enseñamos para que se sepa la transparencia que transmiten las imágenes.”
Mis oídos no daban crédito a lo que escuchaban y el estómago, los nervios y todo lo que se pudiera remover dentro de mi organismo, empezó a entrar en ebullición.¿Cómo podían tener tanta caradura?
Yo sabía lo que me habían encargado los mandatarios la noche anterior y también durante el partido en ese mismo minuto cuando anularon el gol. Mi organismo presagiaba lo peor y por eso me había despertado esa misma mañana muy intranquilo y con muchas ganas de liarla. La pantalla gigante en la sala de prensa fue la gota que colmó el vaso. Me cocía el corazón por dentro, yo sabía lo que había hecho el día anterior, y aunque arrepentido lo hice siendo consciente de su extrema gravedad y consecuencias. Me sentí derrotado y apesadumbrado y no podía admitir que me lo restregaran por la cara tan indecentemente en rueda de prensa. Me afectaban a mi, más que a nadie. Gracias a Dios y a mi desconfianza sobre sus intenciones, me había arrastrado a cubrirme las espaldas, por si las moscas, con unas buenas copias de seguridad. El representante del Gigante Rector siguió con su alocución inventada, y mientras, yo con el cuchillo en la boca, dispuesto a lo que fuera. “Ahora verán que Julián toca la pelota 2 veces para enviarla al fondo de las mallas. Penalti ilegal, no gol decisión correcta y resultado correcto el determinado por VAR y árbitro y se acabó la polémica. Espero puedan apreciar la verdad que muestran las imágenes. Vean y escriban al respecto”.
Así acabó su discursito, se mostraron las imágenes varias veces. Nadie rechistó, pero para mí la suerte estaba echada y la batalla no había hecho nada más que comenzar. Yo no me podía quedar quieto por muy grande que fuera el Gigante Rector del Fútbol. Yo y la verdad de los hechos debían prevalecer por encima de los todopoderosos. Mucho miedo si, pero copias de seguridad, fechas y horas de la manipulación me avalaban y me empujaban sin VAR a la victoria. Esperé a que se apagara el ronroneo de la sala, una vez que se terminaran de ver las imágenes y sus repeticiones y el discurso del oficial. Habían transcurrido entre 30 y 40 minutos, se había instalado el silencio en la sala, nadie decía nada y de repente yo me levanté de mi silla, montada al lado de los conferenciantes, y me dirigí a todos los presentes. Lo primero que se oyó de mi boca fue:”Estas imágenes han sido manipuladas” El ronroneo se convirtió en bomba y yo en responsable de explosivos. Me convertí en centro de atención y todos, periodistas y corresponsales, empezaron a comerme a preguntas. La tensión saltó por los aires chocando violentamente contra mi silencio posterior. El representante oficial intentó y consiguió imponer el orden, se calmaron los nervios y volví a tomar la palabra: “Ayer vinieron a mi despacho me encargaron manipular la posición del pie del jugador y del balón y accedí a ello para demostrarles lo granujas y falsos que son. Aquí estoy para lo que quieran”. Me acosaron y me inundaron a preguntas. No contesté a ninguna. Abandoné la sala escoltado. Ya había hablado antes con mis abogados pero el mundo del fútbol ya no volvió a ser lo mismo para nadie. Esto es lo que las nuevas tecnologías aportan al increíble y manipulado espectáculo mundial del fútbol. Me arrepentí de lo que hice, pero no de las consecuencias que puedan traer. En los partidos siguientes de la Champions se volvieron a ver nuevas imágenes del VAR muy sospechosas, aunque para esas nunca más me volvieron a llamar. Continuará…
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